El primo de tu amiga, el ahijado de tu padre, el amigo de tu sobrina. Nunca sabes de dónde vienen las oportunidades que cambiarán tu vida. Y con Erasmus for Young Entrepreneurs sucede algo parecido. Para Eloísa Pérez (España), todo comenzó de oídas, cuando una de sus amistades le habló del programa mientras preparaba su propia estancia. De repente, se abrió la vía y comenzó un itinerario que le llevaría hacia nuevas oportunidades.
Como fotógrafa profesional en ciernes de crear su propio negocio, la única pregunta que se tuvo que hacer fue: “¿adónde voy?”. Tras un breve lapso en el que analizó sus opciones, conoció a Jurgita Kunigiškytė (Lituania). Propietaria de su propio estudio, Juju Photography, ambas casaron a la perfección y durante dos meses compartieron experiencia, intereses y conocimientos que aligerarían las pesadas dudas e inquietudes que arrastraba Eloísa a la hora de abrir su negocio.
“Decidimos realizar la estancia porque vimos una oportunidad de crecimiento mutuo”, asevera Jurgita deteniéndose a enumerar todo lo que alcanzaron a hacer durante esos dos meses. Perfilaron el plan de empresa de Eloísa, refinaron su propuesta empresarial, construyeron una historia y una marca que reflejase sus valores y, sobre todo, construyeron una relación profesional y personal que trasciende ahora a la distancia que las separa y las acerca más que nunca a nuevas colaboraciones internacionales.
Cuando le preguntamos a Eloísa qué le devolvió esta experiencia a ella, lo tiene claro: experiencia y contactos. Probablemente, los dos pilares en los que se asienta cualquier negocio sólido y con proyección hacia el futuro. Experiencia para comenzar a navegar y contactos para coger impulso en el trayecto. Adicionalmente, y matizando el valor de su intercambio, Eloísa añade que esta aventura le proporcionó “confianza”. Esta última es quizá la pieza más volátil y elemental de todas, una constante que te ayudará a fijar un rumbo acertado y arribar a buen puerto.
Con la maleta llena de historias, personas y una enriquecedora experiencia emprendedora, Eloísa volvió a España para levantar las paredes de su propio estudio y contar historias con imágenes que, muy probablemente, proyecten algo de lo vivido junto con Jurgita.




